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23 feb 2021

PROBIÓTICOS + PREBIÓTICOS

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PARA MEJORAR EL TRÁNSITO INTESTINAL


Nutrición y Ciencias de los Alimentos / Universidad Iberoamericana


Los pacientes con estreñimiento presentan un tránsito intestinal lento y la composición de su microbiota intestinal es diferente de las personas sin estreñimiento, con una disminución de la concentración de Bifidobacterium y lactobacilos. Esto ha propiciado que se lleven a cabo numerosas investigaciones sobre el efecto de los probióticos y prebióticos en el estreñimiento. Actualmente, los simbióticos (probióticos y prebióticos) se utilizan cada vez más para mejorar el tránsito intestinal y reducir los síntomas del estreñimiento, pues se ha demostrado que determinadas bacterias probióticas, como Bifidobacterium, ayudan a reducir el tiempo de tránsito intestinal, así como la frecuencia y consistencia de las deposiciones.


Patients with constipation have a slow intestinal transit, and their intestinal microbiota has a different composition from the one in people without constipation, with a lower concentration of Bifidobacterium and lactobacilli. This has led to numerous investigations currently studying the effect of probiotics and prebiotics on constipation. Today, symbiotics (probiotics and prebiotics) are increasingly used to improve intestinal transit and reduce the symptoms of constipation, because it has been shown that certain probiotic bacteria help reduce intestinal transit time and the frequency and consistency of bowel movements.


En el intestino se llevan a cabo importantes funciones; en él se completan la digestión y la absorción de nutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales); convierte los alimentos en energía y elimina los residuos que no pueden ser digeridos, asegurando que sean correctamente evacuados.


Los cambios en el tránsito intestinal son una de las señales más comunes de trastornos intestinales.


Cuando esto no ocurre, se empiezan a acumular sustancias nocivas que pueden provocar daños a la salud.


El tránsito intestinal se refiere al tiempo que tardan los alimentos en recorrer las vías gastrointestinales desde que son ingeridos hasta que se eliminan los desechos al final del intestino. Idealmente, el tiempo debería ser entre 12 y 48 horas en total. Si la comida pasa más rápido, no se absorbe la cantidad óptima de nutrientes, y si pasa más lento, se extrae demasiado líquido de las heces, lo que dificulta su evacuación y ocasiona problemas de estreñimiento.


Los trastornos del tránsito intestinal tienen una elevada prevalencia y pueden presentarse de modo e intensidad distintas en personas de diferentes edades. La etiología es variable; el exceso de comida industrializada, la falta de fibra, la ansiedad, el estrés, un estilo de vida sedentario y el poco consumo de líquido son algunos de los factores que influyen en su aparición y evolución. Una manifestación frecuente del cambio en el ritmo o tránsito intestinal es el estreñimiento.


El estreñimiento es un síntoma gastrointestinal común que se presenta hasta en el 20% de la población. En la mayoría de los casos no tiene una causa orgánica sub – yacente, por lo que se considera un trastorno intestinal funcional que se manifiesta con un retraso en el tránsito y evacuación intestinales, con la emisión de heces duras, de escaso volumen, sensación de evacuación incompleta y dificultad para expulsar, acompañada a veces de dolor.


De acuerdo con los criterios Roma IV, el estreñimiento se define como la presencia de dos o más de los siguientes síntomas en los últimos 3 meses y estos deben haber iniciado 6 meses antes del diagnóstico:


La microbiota colónica humana es un ecosistema complejo involucrado en el mantenimiento de la salud y las funciones fisiológicas del huésped. Las alteraciones en la microbiota pueden provocar trastornos intestinales como el estreñimiento, el síndrome de intestino irritable o episodios periódicos de irregularidades. Aunque los beneficios de reducir el tiempo de tránsito intestinal en pacientes con estreñimiento son obvios, las reducciones en el tiempo de tránsito intestinal también se consideran un efecto fisiológico beneficioso en la población general.


Los probióticos son microorganismos vivos que confieren un beneficio para la salud del huésped cuando se administran en dosis adecuadas y se han estudiado ampliamente para mejorar la salud intestinal.


La suplementación con probióticos a corto plazo disminuye el tiempo de tránsito intestinal con efectos terapéuticos consistentemente mayores en adultos mayores o estreñidos y con ciertas cepas de probióticos.


Los probióticos son definidos por la Organización Mundial de la Salud como microorganismos vivos que al administrarse en cantidades adecuadas resultan en un beneficio para la salud del huésped.


Los probióticos modifican la microbiota intestinal (que se sabe que está alterada en el estreñimiento) y ayudan a mejorar y regular el tiempo de tránsito intestinal, así como la frecuencia de las heces y su consistencia. Existen diferencias en la composición de la microbiota intestinal entre los individuos sanos y los que tienen estreñimiento. Se ha relacionado el aumento de bacterias probióticas como Bifidobacterium con un menor tiempo de tránsito intestinal. Los probióticos pueden alterar la función intestinal, incluida la sensación y la motilidad. Algunos probióticos aumentan la producción de lactato y ácidos grasos de cadena corta, que reducen el pH luminal. Mejoran la peristalsis colónica.


Son componentes alimenticios principalmente polisacáridos no almidones y oligosacáridos mal digeridos por las enzimas humanas, pobremente absorbidos, que sirven de alimento a microorganismos en el intestino. Modulan la composición y actividad de la microbiota, que de esta forma favorece la multiplicación de las bacterias beneficiosas sobre las perjudiciales, aumentando la población de Bifidobacterium y Lactobacillus que impiden el crecimiento de patógenos y reducen las concentraciones de amoniaco en sangre, produciendo vitaminas y enzimas digestivas.


En resumen, son fibra que no se puede digerir, se fermentan en el intestino y son utilizados por las bacterias beneficiosas como alimento.


Los siguientes son beneficios de los prebióticos:


Los prebióticos más estudiados son la inulina y los fructooligosacáridos (FOS), que se encuentran en forma natural en algunos alimentos, como ajo, cebolla, legumbres, papas, alcachofas, avena, cebada, plátano, miel, etc.


La inulina forma parte de la fibra alimentaria de hortalizas y frutas y constituye la reserva glucídica que no acumula almidón. La inulina mejora la textura, sensación y estabilidad de una gran variedad de alimentos y entre otras funciones, contribuye al aumento y desarrollo de Bifidobacterium en el intestino, regula el tránsito intestinal y estimula el crecimiento de la microbiota intestinal, ya que forma parte de la fibra soluble. También promueve el crecimiento de microorganismos benéficos para la salud por poseer una actividad prebiótica, lo cual significa que se alimenta y estimula selectivamente la propia microbiota intestinal “buena”, como el Bifidus, mediante la ingesta de inulina en la dieta.


Los fructooligosacáridos (FOS) son un tipo de fibra soluble; son oligosacáridos naturales cuya estructura está formada por moléculas de glucosa y fructosa que se encuentran presentes en muchas frutas y vegetales. El organismo no es capaz de digerir ni asimilar estos compuestos, por lo que son utilizados como sustrato energético por las bacterias del intestino grueso, en particular por las del género Bifidobacterium. De esta forma, los FOS favorecen el crecimiento y renovación de la microbiota intestinal.


Se han realizado múltiples estudios sobre los efectos fisiológicos de los FOS. En general incluyen:


Los prebióticos son pequeñas cadenas de carbohidratos que resisten la digestión y sirven como sustrato para las bacterias intestinales. Los simbióticos son productos que contienen pre y probióticos. De esta forma, los prebióticos favorecen selectivamente la proliferación de las cepas probióticas que los acompañan.


El tiempo que tardan los alimentos ingeridos en viajar a través del intestino afecta la cantidad de productos de degradación dañinos, por lo que tener un adecuado tránsito intestinal es vital para mantener un buen estado de salud.


Hacer cambios en el tipo de dieta para que contenga alimentos ricos en fibra, así como modificar el estilo de vida aumentando la actividad física, ayudan a mejorar el tránsito intestinal y el estreñimiento.


Debe evitarse la ingesta excesiva de alimentos astringentes y de los que ralenticen el tránsito intestinal, ya que ello conlleva una reabsorción del agua contenida en las heces y resulta en la producción de heces secas y duras que tienen una evacuación difícil. En pacientes con una ingesta baja de fibra se recomienda el consumo de alimentos con alto contenido de fibra o suplementos que la contengan, ya que estos pueden aumentar la frecuencia de las evacuaciones. La ingesta de líquidos (1.5 a 2 L por día) puede mejorar el estreñimiento y potenciar los efectos de la fibra en la dieta.


Actualmente los simbióticos, prebióticos (inulina y FOS), fibra dietética y probióticos como Bifidobacterium BB-12®, y simbióticos han demostrado una capacidad de acortar el tiempo de tránsito intestinal y mejorar el estreñimiento, por lo que suplementar con un simbiótico puede dar buenos resultados a corto plazo.

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