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Vitaminas: Fortalecer el sistema inmunitario

RESUMEN El sistema inmunitario es responsable de la defensa natural del cuerpo. Su labor es luchar contra las sustancias ajenas y perjudiciales para la salud, pero puede verse afectado por una mala alimentación o malos hábitos de salud, como el consumo de tabaco, alcohol y malos hábitos de sueño. Con la edad, la respuesta del sistema inmunitario se vuelve más lenta, por lo que las personas mayores son más susceptibles de enfermarse. Las vitaminas son micronutrientes indispensables para el buen funcionamiento del organismo y el mantenimiento de la homeostasis celular y las vitaminas que obtenemos a través de la alimentación ejercen un papel importante en el desarrollo y preservación del sistema inmunitario. Por ello, cualquier desequilibrio afecta al correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

PALABRAS CLAVE: sistema inmunitario, vitaminas, patógeno, inmunidad adaptativa, inmunidad innata.

ABSTRACT The immune system is responsible for the body’s natural defense. Its function is to fight foreign substances or pathogens that are harmful for the body. The immune system can be affected by a poor diet or unhealthy habits, such as tobacco consumption, alcohol, and bad sleep habits. With age, the response of the immune system becomes slower, so older people are more susceptible to getting sick. Vitamins are essential micronutrients that allow for the proper functioning of the body and the maintenance of cellular homeostasis. The vitamins that we obtain through food play an important role in the development and preservation of the im- mune system, so any imbalance affects the correct functioning of the immune system.

SISTEMA INMUNITARIO Para combatir infecciones, el sistema inmunitario identifica a los patógenos que lo atacan y es el responsable de la defensa natural del cuerpo. Los patógenos contienen en la superficie moléculas llamadas antígenos, que proporcionan una marca única, lo que permite que las células del sistema inmunita- rio reconozcan diferentes agentes y distingan a los agentes patógenos de las células y los tejidos propios del cuerpo. Cuando un agente patógeno ingresa al cuerpo, el sistema inmunitario puede reaccionar de dos maneras:

• RESPUESTA INMUNITARIA INNATA: es la reacción más rápida y causa inflamación. Las células inmunitarias innatas reconocen determinadas moléculas que se encuentra en muchos agentes patógenos. Estas también reaccionan ante las moléculas de señalización liberadas por el cuerpo en respuesta a la infección. A través de estas acciones, las células inmunitarias innatas comienzan a combatir una infección. La inmunidad innata es el primer tipo de inmunidad que se desarrolla y actúa principalmente a través de células (macrófagos, células dendríticas y neutrófilos) presentes en áreas de contacto frecuente con agentes extraños (tracto respiratorio y digestivo), y así actúan frente a estos. Esto es muy eficiente y en ocasiones es suficiente para combatir las amenazas externas, pero otras se requiere de la inmunidad adaptativa, que es más específica y es una respuesta más poderosa para ciertos agentes. Esta inmunidad se desarrolla con los años.

RESPUESTA INMUNITARIA ADAPTATIVA: es una reacción más lenta, pero tiene mayor capacidad para dirigirse contra agentes patógenos específicos. Hay dos tipos principales de células involucradas en esta respuesta: las células T y las células B. Algunas células T matan a los agentes patógenos y células infectadas, otras células T ayudan a controlar la respuesta inmunitaria adaptativa. La función principal de las células B es producir anticuerpos contra antígenos específicos. Así, considerando estos dos mecanismos, el sistema inmunitario:

• Mejora la integridad de la barrera epitelial, promoviendo la síntesis de colágeno.

• Mantiene el estado oxidativo de las células y protege contra las especies reactivas del oxígeno generadas durante el estallido respiratorio y la respuesta inflamatoria.

• Estimula las funciones de los leucocitos (neutrófilos y movimiento de los monocitos). • Regula la respuesta inmunitaria a través de sus propiedades antivirales y antioxidantes.

• Reduce la duración y severidad del resfriado común.

• Reduce la incidencia del resfriado común y la neumonía en sujetos que practican ejer- cicio físico intenso o que viven en entornos con mucha gente.

CONSECUENCIAS DE LAS DEFICIENCIAS VITAMÍNICAS EN EL SISTEMA INMUNITARIO

• Disminución del interferón, actividad de los linfocitos T y producción de colágeno.

• Disminución de la resistencia a las enfermedades.

• La suplementación con altas dosis estimula la actividad fagocítica y la actividad de linfocitos T.

La primera línea de defensa del cuerpo son la piel y las mucosas (nasal, intestinal, etc.), sus secreciones (pH ácido del estómago, el sudor) y la microbiota intestinal. Una vez que los patógenos (agentes extraños) han atravesado esta primera barrera, el sistema inmunitario pone en marcha sus mecanismos de defensa. En la actualidad, la evidencia científica ha confirmado la importancia que tiene la nutrición en el correcto desarrollo y mantenimiento del sistema inmunitario, además de colaborar en su buen funcionamiento a lo largo de la vida.

La relación entre nutrición e inmunidad es muy compleja. La nutrición es un componente determinante en el desarrollo y mantenimiento de la respuesta inmunitaria. En la última década se ha investigado y se reconoce la participación de las vitaminas y se sabe que ejercen un papel importante como cofactores de muchas vías metabólicas. Las vitaminas se consideran esenciales para la integridad y el perfecto funcionamiento del sistema inmunitario. Algunos micronutrientes, como la vitamina A (betacaroteno), ácido fólico, vitamina B6, vitamina B12, vitamina C y vitamina E, son esenciales.

VITAMINAS RELACIONADAS AL SISTEMA INMUNITARIO

VITAMINA A Esta vitamina tiene un papel importante en la regulación del sistema inmunitario, tanto innato como adaptativo, y en la respuesta humoral de los anticuerpos. La proliferación de los linfocitos se produce gracias a la activación de los receptores de ácido retinoico y por eso la vitamina A jugaba un papel fundamental en el desarrollo y en la diferenciación de los linfocitos Th1 y Th2.

www.med-cmc.comROCÍO PARDO VILLATORO Vitaminas 1275 juega un papel fundamental en el desarrollo y en la diferenciación de los linfocitos Th1 y Th2. La vitamina A juega un papel central durante el desarrollo pulmonar y la función alveolar en el período prenatal, aunque en la etapa posnatal es fundamental para el crecimiento pulmonar y la alveolarización, juega un papel principal en la resistencia, elasticidad, reparación y remodelación del pulmón. La deficiencia de vitamina A puede asociarse con una capacidad vital forzada (CVF) baja, un indicador de obstrucción de las vías respiratorias y un fuerte predictor de mortalidad en adultos asintomáticos sin afecciones respiratorias crónicas.

Frente a la deficiencia de vitamina A se han observado defectos en la actividad fagocítica (alteración en la quimiotaxis, en la adhesión y en la habilidad de generar metabolitosreactivos de oxígeno en neutrófilos)y deterioro de la función delas células T y B. Además, ladeficiencia de vitamina Areduce la actividad de lascélulas NK, disminuye laproducción de interferón,reduce la efectividadde la actividad de losmacrófagos que fijan grasay disminuye la respuestade linfocitos estimulados pormitógenos.

COMPLEJO B Se han descrito alteraciones del sistema inmunitario asociadas con el déficit de vitaminas del grupo B. La carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos. Las deficiencias de tiamina o B1, riboflavina o B2, ácido pantoténico o B5, biotina o B8 y cianocobalamina o B12 pueden disminuir la producción de anticuerpos. La deficiencia de B6 causa atrofia linfoide y alteración en la respuesta humoral y celular; además, la deficiencia de esta vitamina origina un defecto en la síntesis de los ácidos nucleicos y en la proliferación celular, particularmente de las células inmunocompetentes, así como defectos en la maduración y en la proliferación de los linfocitos T, anergia en el test de hipersensibilidad retardada, alteración de la citotoxicidad mediada por las células T y disminución de la producción de IL-2. Sobre la inmunidad humoral, este déficit implica una reducción de la formación de anticuerpos después de la inmunización

VITAMINA C O ÁCIDO ASCÓRBICO Aumenta la producción de interferón (con acción especialmente antiviral) y es necesaria para formar colágeno (contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones). La vitamina C es esencial para el sistema inmunitario innato, pues el ácido ascórbico actúa incrementan- do la capacidad proliferativa de los linfocitos T, atenuando los efectos supresores de los glucocorticoides sobre el sistema inmunita- rio. Dado el poder antioxidante de la vitamina C, se ha sugerido que la suplementación con este micronutriente produce una mejora en el sistema inmunitario y consecuentemente una menor incidencia de infecciones. Las concentraciones de vitamina C en plasma y en leucocitos disminuyen rápidamente durante las infecciones y el estrés. Por ello, su suplementación podría acortar la duración de los resfriados y aliviar sus síntomas. Un metaanálisis de 12 estudios clínicos con 1,766 pacientes demostró que el consumo de 1 gramo de vitamina C al día redujo en 8% la duración que una persona en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por COVID-19.

VITAMINA D Actúa tanto en la inmunidad innata estimulando la producción de péptidos antimicrobianos como en la inmunidad adaptativa regulando la producción de citocinas y anticuerpos. La activación de los receptores de la vitamina D ejerce funciones en la regulación de la respuesta inmunitaria. Sus efectos positivos se ejercen sobre diferentes tipos de células inmunitarias, como macrófagos, células dendríticas, células T y B. Los macrófagos y las células dendríticas expresan receptores de vitamina D. Los efectos de la vitamina D en las células inmunitarias son tales que pueden activar o inhibir varios mediadores de nuestra respuesta inmunitaria. La vitamina D permite el mantenimiento de la integridad de la mucosa intestinal en el sistema inmunitario adaptativo: aumenta el número de linfocitos Th2, produciendo un efecto antiinflamatorio. Actualmente se ha demostrado el beneficio de la suplementa- ción con vitamina D para reducir el riesgo de infecciones del tracto respiratorio. En cuanto a la deficiencia de vitamina D, se relaciona con riesgo cardiovascular, debilidad muscular y el desarrollo de enfermedades autoinmunes, además de una mayor susceptibilidad a infecciones. Es conveniente tener en cuenta que sus concentraciones están directamente relacionadas con la absorción del calcio.

VITAMINA E Esta vitamina es el antioxidante liposoluble más importante, ya que protege a las membranas lipídicas del daño oxidativo causado por los radicales libres y la peroxidación de los lípidos. Mejora y optimiza la respuesta inmunitaria. La suplementación con esta vitamina mejora la proliferación de los linfocitos y la producción de IL-2, mejora la actividad citotóxica de las células NK y aumenta la actividad fagocítica por los macrófagos alveolares, causando un aumento de la resistencia contra agentes infecciosos. Se ha visto que la suplementación en adultos sanos supone un aumento de la proliferación de células T, una mejora del coeficiente CD4+/ CD8+ y una disminución de los parámetros de estrés oxidativo. Se demostró que su administración en dosis de 200 mg/ día a personas inmunodeprimidas con dietas desequilibradas menora notablemente su respuesta inmunitaria. La deficiencia de vitamina E está asociada con una respuesta inmunitaria deteriorada, produciéndose alteraciones en la inmunidad humoral, la inmunidad celular y la función fagocítica. La vitamina E tiene un efecto protector frente a las infecciones, ya que estimula la producción de inmunoglobulinas y aumenta la respuesta al test de hipersensibilidad retardada, mejorando la función inmunitaria humoral y celular.

RECOMENDACIONES PARA MANTENER UN SISTEMA INMUNITARIO SANO

• Mantener una alimentación balanceada, que incluya proteínas, verduras, frutas y carbohidratos. Lo ideal es consumir las vitaminas de su fuente original, pero si no se tiene una dieta balanceada y suficiente, se pueden consumir como suplemento.

• Tener una buena calidad de sueño. •

Realizar ejercicio con regularidad.

• Mantener una buena hidratación.

CONCLUSIONES El sistema inmunitario es complejo y se encarga de proteger al cuerpo frente a agentes extraños, como bacterias, virus (como el SARS- CoV-2), parásitos, etc. Al igual que todos los sistemas del cuerpo, el sistema inmunitario tiene un estado ideal, por lo que es importante asegurarnos de que se mantenga en condiciones óptimas. Para ello, se requiere una ingesta adecuada de vitaminas que garanticen un funcionamiento eficiente.

La deficiencia de micronutrientes afecta las funciones inmunitarias al alterar la respuesta inmunitaria innata mediada por células T, así como la respuesta de anticuerpos adaptativos, y conduce a la desregulación de la respuesta equilibrada del huésped. Esto aumenta la susceptibilidad a las infecciones, con mayor morbilidad y mortalidad. Una dieta adecuada que aporte la cantidad necesaria de vitaminas es fundamental para el óptimo funcionamiento del sistema inmunita- rio. Los multivitamínicos contienen micronutrientes esenciales con funciones específicas en el metabolismo y replicación celular y son fundamentales en la modulación de la res- puesta inmunitaria y el estado inflamatorio.

LECTURAS RECOMENDADAS:
Hemilä H, Chalker E. Vitamin C as a Possible Therapy for COVID-19. Infect Chemother, 2020;52.
LECTURAS RECOMENDADAS: Hemilä H, Chalker E. Vitamin C as a Possible Therapy for COVID-19. Infect Chemother, 2020;52. López Plaza Bricia, Bermejo López Laura María. Nutrition and immune system disorders. Nutr. Hosp, [Internet]. 2017;34( Suppl 4 ):68-71. Disponible en: http:// scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112017001000014&lng=es. https://dx.doi.org/10.20960/nh.1575. San Mauro-Martín I, Garicano-Vilar E. Papel de la vitamina C y los β-glucanos sobre el sistema inmunitario: revisión. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 2015;19(4):238-245. https://dx.doi.org/10.14306/renhyd.19.4.173 Troncoso-Gómez CA, Luna-Mendoza RI, Molina-Martínez LM, et al. Importancia del metabolismo y consumo de las vitaminas D y C durante la infección por SArS-coV-2. Rev Biomed. 2021;32(2):124-135. Wintergerst ES, Maggini S, Hornig DH. Contribution of selected vitamins and trace elements to immune function. Annals of nutrition & metabolism, 2007;51(4):301–323. https://doi.org/10.1159/000107673.

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