SOLUCIONES ELECTROLIZADAS DE PEROXIDACIÓN

Una Opción Para La Profilaxis De Infecciones En Herida Quirúrgica Posterior A Cesárea

No es un secreto que se ha incrementado la incidencia de las cesáreas en las últimas décadas, así como algunos factores de riesgo que predisponen a la mujer embarazada y específicamente a la posoperada de cesárea a infecciones en el sitio de la herida quirúrgica. Como parte de la profilaxis pre y transoperatoria se incluye el uso de antibióticos sistémicos, sin embargo, ¿Cómo cuidamos las heridas de las pacientes fuera del nosocomio?

El uso de antisépticos está recomendado como parte de las medidas de cuidado tradicional de las heridas. La cuestión es elegir aquel que se acerque más a las características del antiséptico ideal. Las sustancias electrolizadas de peroxidación dejaron de ser una opción debido a que causaban irritación en la piel; sin embargo, desde hace ya varios años algunas de ellas modificaron su pH y esto dejó de ser un problema, por lo que podrían llegar a ser útiles en el manejo de la herida quirúrgica durante el puerperio mediato y tardío.

En las últimas décadas se ha incrementado la incidencia de cesáreas al grado que se considera un problema de salud pública. Según la guía de práctica clínica de prevención, diagnóstico y tratamiento de infecciones de la herida quirúrgica posterior a cesárea, este incremento en la incidencia de cesáreas ha generado un aumento de infecciones en el sitio de la herida quirúrgica.

Cuando hablamos de pacientes embarazadas o en puerperio, hablamos de pacientes en un estado de hipercoagulabilidad, pero también con cierto grado de inmunocompromiso. Por otro lado, la edad a la que se busca y/o consigue el embarazo incluye los extremos de la vida reproductiva (antes de los 18 y después de los 35 años de edad); los hábitos como tabaquismo, mala alimentación, alcoholismo y drogadicción son, en parte, causantes del incremento en la incidencia de comordilidades durante el embarazo, como diabetes gestacional, estados hipertensivos del embarazo, obesidad y anemia, entre otras, y comprometen el funcionamiento adecuado del sistema inmunitario, así como la correcta circulación sanguínea, retrasando el proceso de cicatrización.

Otro riesgo importante en el caso de la infección de heridas quirúrgicas posterior a cesárea es el sangrado. La pérdida sanguínea durante una cesárea habitualmente oscila entre los 300 y 500 mL; sin embargo, las comorbilidades previamente mencionadas, así como el incremento de los casos de placenta previa, acretismo, o simplemente la fibrosis presente por cesáreas anteriores, son causantes de sangrados profusos y tiempo quirúrgico prolongado.

En el caso de las infecciones de la herida quirúrgica posterior a cesárea, el microorganismo más frecuentemente encontrado es Staphylococcus coagulasa negativo (habitualmente se encuentra en la piel) y, en los casos de pacientes con rotura prematura de membranas, por ejemplo, se ha encontrado la presencia de Escherichia coli. Así, puede apreciarse que son microorganismos que pueden llegar a la herida de manera endógena o exógena, siendo la primera la más frecuente.

Es por este motivo que es primordial considerar un manejo adecuado del sitio de la herida quirúrgica de la paciente posoperada de cesárea, pues es una paciente con múltiples modificaciones fisiológicas y con alto riesgo de infectarse. La mayoría de las veces, este evento ocurre fuera de los hospitales, lo cual causa un subregistro de las mismas. La profilaxis antibiótica pre y transoperatoria ha demostrado ser útil, pero muchas ocasiones se pierde el seguimiento del posoperatorio mediato o tardío, principalmente en instituciones de salud pública, dado que el seguimiento no siempre es por el médico tratante. Por ello, es de gran ayuda proporcionar una profilaxis adecuada en los cuidados en casa.

El tipo de curación se elige de acuerdo con la evaluación de la herida quirúrgica. En el caso de la herida posterior a cesárea, la mayoría de las veces puede considerarse como un tipo de herida limpia, por lo cual la cura tradicional sería una opción viable.

Los antisépticos son sustancias biocidas, exclusivamente de uso externo, y el objetivo principal debe ser el de destruir patógenos. Al no ser selectivos, sirven para evitar la colonización tanto por virus, bacterias y/o protozoarios, pero sin alterar la estructura de la piel, lo que depende de cada antiséptico y de la respuesta de la piel al mismo. El antiséptico ideal es aquel que cumple con las siguientes características:

Dentro de las sustancias más utilizadas se encuentran clorhexidina, yodopovidona, sulfadiazina de plata, hipoclorito de sodio y alcohol, entre otros. Cada uno de ellos tiene sus ventajas y desventajas considerando las características del antiséptico ideal.

Existe un grupo de sustancias antisépticas que no son tan utilizadas, pero que podrían ser de gran utilidad en la profilaxis contra la infección de heridas quirúrgicas posteriores a cesárea, es decir, las denominadas soluciones electrolizadas de peroxidación. Estas soluciones producen elementos derivados del cloro y el oxígeno, son microbicidas de amplio espectro, estables y con un pH neutro, por lo que no son corrosivas para la piel, son de acción rápida y tienen una vida de almacenamiento alta. En algunos estudios se ha demostrado que estas sustancias reducen la inflamación y ayudan a la rápida recuperación de heridas quirúrgicas incluso de pacientes diabéticos, pues tienen un espectro bastante amplio.

En conclusión, las heridas de las pacientes posoperadas de cesárea no están exentas de complicaciones y el uso de antisépticos en el aseo diario de las mismas puede ser una excelente profilaxis. Si bien hasta el momento no existe un antiséptico ideal, las soluciones electrolizadas de peroxidación están más cerca de serlo.

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