OBESIDAD Y DOLOR CRÓNICO

DRA. MARÍA ROCÍO PARDO VILLATORO

Nutrición y Ciencias de los Alimentos / Universidad Iberoamericana

RESUMEN

La obesidad y el dolor crónico son un serio problema de salud. El dolor y la obesidad están significativamente interrelacionados. La relación entre obesidad y dolor no es directa, sino que depende de varios factores propios de la obesidad, además de cuestiones como mediadores inflamatorios, alteraciones del estado de ánimo, falta de sueño y problemas de estilo de vida y falta de ejercicio. La pérdida de peso de los pacientes obesos con dolor es importante, si bien se necesita implementar una variedad de medidas para determinar estrategias y mantener el beneficio a largo plazo (dieta y ejercicio).

ABSTRACT

Obesity and chronic pain are a serious health problem. Pain and obesity are closely related. The relationship between obesity and pain is not direct, but depends on several factors pertaining to obesity, as well as inflammatory mediators, mood disorders, lack of sleep, lifestyle problems, and lack of exercise. Weight loss in obese patients with pain is important for pain reduction, although more efforts are needed to determine strategies and maintain long-term benefit (diet and exercise).

Muchas personas en todo el mundo padecen tanto dolor crónico como obesidad. Las personas con sobrepeso y obesidad son más propensas a un estado proinflamatorio que se manifiesta como síndrome metabólico, pero también a una mayor prevalencia de comorbilidades del dolor crónico. La obesidad y un índice de masa corporal (IMC) alto se asocian con una capacidad funcional deteriorada y una calidad de vida reducida en pacientes con condiciones de dolor crónico. La inflamación sistémica no solo está involucrada en el síndrome metabólico, sino que también inicia y mantiene el dolor crónico. Los cambios en el estilo de vida, el comportamiento, la actividad física y la dieta han demostrado beneficios en la capacidad funcional y la calidad de vida; por lo tanto, la evaluación del paciente debe abordar el IMC alto y el síndrome metabólico como parte del tratamiento del dolor crónico. Un estilo de vida más saludable, incluida una dieta adecuada, conduciría a un estado inflamatorio más bajo y, en consecuencia, a una mejora en la función y la calidad de vida de los pacientes con sobrepeso u obesidad que tienen condiciones de dolor crónico.

Sobrepeso y obesidad

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos.

La obesidad representa un factor de riesgo significativo para una variedad de problemas médicos, incluidas enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes. La evidencia acumulada sugiere con firmeza que el dolor y la obesidad están significativamente relacionados entre sí y la obesidad tiene el potencial de ser un marcador de mayores complicaciones funcionales y psicológicas del dolor crónico.

Obesidad en México

El sobrepeso y obesidad en México son un problema creciente que afecta la esperanza de vida de los mexicanos. El Instituto Nacional de Salud pública confirmó que siete de cada diez adultos en México padecen sobrepeso u obesidad.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), México es uno de los países latinoamericanos que más consume alimentos ultraprocesados.

Causas de sobrepeso y obesidad

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las gastadas, principalmente por lo siguiente:

A menudo, los cambios en los hábitos alimentarios y la actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y la falta de políticas de apoyo en sectores como salud, agricultura y transporte; así como planificación urbana; medio ambiente; procesamiento, distribución y comercialización de alimentos; y educación, entre otros.

Obesidad y dolor

La obesidad se asocia de forma significativa y constante con quejas de dolor persistente. Estas quejas son más frecuentes a medida que aumenta el IMC. La probabilidad de que una persona con obesidad presente una queja de dolor es cuatro veces mayor a la que no presenta obesidad.

La obesidad se ha asociado con varios diagnósticos de dolor, como:

Estos diagnósticos incluyen enfermedades e insuficiencia cardiacas, gota y diabetes. Asimismo, las personas obesas tienen un mayor riesgo de padecer cefaleas y dolor abdominal, pélvico y neuropático crónicos.

Las personas con dolor generalizado tienden a tener mayor masa grasa total y menos masa magra total que las que no presentan dolor; sin embargo, el aumento de peso puede ocurrir como resultado de un dolor crónico. Los pacientes obesos mencionan que el dolor crónico es una de las principales razones de su aumento de peso, ya que la frustración asociada con la limitación funcional puede llevar a comer en exceso, llevar un estilo de vida sedentario, no dormir bien y sufrir los efectos secundarios de los medicamentos.

Se sabe que la obesidad influye sobre la capacidad funcional y la calidad de vida de las personas en general. Cuando la obesidad coexiste con el dolor crónico, puede tener consecuencias adicionales para la salud de los pacientes que los padecen. Varios estudios han demostrado una reducción en la esperanza de vida de las personas con dolor crónico debido principalmente a enfermedades cardiovasculares. Aunque se desconoce el mecanismo exacto subyacente al aumento de la mortalidad en los pacientes con dolor crónico, se ha sugerido que el síndrome metabólico es común en este grupo de individuos y que puede comprometer la salud cardiaca. En general, la obesidad también está relacionada con una mayor discapacidad física y angustia psicológica en los pacientes con dolor crónico. En comparación con los pacientes no obesos, los pacientes obesos con dolor de espalda parecen estar más deteriorados funcionalmente, tienen mayores problemas comórbidos y tienen más síntomas radiculares que sus contrapartes no obesas.

Pérdida de peso y reducción del dolor

Si la obesidad agrava el dolor crónico o se acompaña de un mayor riesgo de tener dolor, se puede pensar que la pérdida de peso debería reducir el dolor. El tratamiento eficaz del dolor en pacientes obesos sigue siendo un desafío por una variedad de razones, pero principalmente por la falta de herramientas e infraestructura para abordar la relación simbiótica entre las dos condiciones. Sin embargo, cuando se aplica de manera adecuada y completa, la reducción de peso puede ayudar a aliviar el dolor relacionado con la obesidad y disminuir los efectos de la discapacidad relacionada con el dolor.

El tratamiento de la obesidad se basa principalmente en la modificación de hábitos alimentarios con el fin de disminuir la ingesta calórica para alcanzar el peso deseado.

Es importante que se guíe al paciente en la elección de metas realistas para la reducción de peso, para su salud y apariencia física. La motivación que presente el paciente influye en el tratamiento. Muchos programas de pérdida de peso incluyen una dieta y ejercicio o componentes de activación; por lo tanto, factores más allá de la simple pérdida de masa grasa pueden contribuir al cambio en la condición de dolor. Dado que la pérdida de peso sin activación también puede conducir a una pérdida de masa muscular, es importante que el paciente cuente con el seguimiento de un especialista de nutrición junto con un programa de ejercicio para establecer una estrategia adecuada y poder reducir el impacto en la pérdida de masa muscular.

Para lograr los objetivos de pérdida de peso, es necesario hacer un programa con el paciente de forma personalizada, enseñándole nuevos hábitos y adaptando la forma de comer y hacer ejercicio. Entender al paciente es de vital importancia para para lograr que mantenga el peso perdido a largo plazo.

Conclusiones

La obesidad se asocia con dolor crónico. Existe una interrelación entre carga mecánica, dolor crónico, inflamación y estado psicológico en personas obesas. Muchos pacientes obesos están inactivos debido al dolor, lo que crea un círculo vicioso.

Debe promoverse la actividad física y ayudar al paciente con medicamento para disminuir el dolor de modo que pueda iniciar con una rutinas de actividad física. La adherencia al ejercicio es un desafío para las personas obesas, ya que la tasas de deserción es alta.

De manera similar, la modificación del estilo de vida con un aumento de las actividades físicas diarias y la educación dietética ha resultado en un beneficio para la salud al reducir el peso y mejorar la presión arterial y las concentraciones de lípidos de forma comparable a un programa tradicional de ejercicio.

REFERENCIAS

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