fbpx

Twitter

@MedGalenus

Facebook

@MEDComunicacion

Instagram

@galenusmedoficial

LinkedIn

@GalenusMED

Mantenimiento articular

AUTOR: Dr. Felipe Rojo García

Resumen
La conformación anatómica y la funcionalidad adecuada de las articulaciones permiten la movilidad y el mantenimiento de una vida activa y sana. Un elemento importante en esta estructura es el cartílago articular, que reduce la fricción, transfiere y distribuye las demandas en distintas posiciones articulares y ofrece una superficie articular lubricada, que permite que los huesos se deslicen y giren uno sobre otro sin desgastarse. En el cartílago articular, la sustancia fundamental contiene fibras colágenas que aportan las fuerzas de tracción y cizallamiento. Al paso de los años se modifica la composición y estructura del cartílago, lo que altera la función articular. Otros factores, como el ejercicio físico excesivo o la obesidad,
también pueden alterar sobremanera esta función, por lo que es recomendable la suplementación temprana de productos como el colágeno tipo II no hidrolizado, que entre otras acciones aumenta la flexibilidad y movilidad articular, permitiendo su mantenimiento adecuado.
Palabras clave: cartílago, articulaciones, colágeno, movilidad, mantenimiento

Abstract
The anatomical conformation and the adequate functionality of the joints allow mobility and maintenance of an active and healthy life. An important element in this structure is the articular cartilage, which reduces friction, transfers and distributes the demands in different joint positions and offers a lubricated joint surface, which allows the bones to slide and rotate over each other without wearing down. In articular cartilage, the ground substance contains collagen fibers that provide the tensile and shear forces. Over the years, the composition and structure of cartilage changes, which alters joint function. Other factors, such as excessive physical exercise or obesity, can also greatly alter this function, which is why early supplementation of products such as non-hydrolyzed collagen type II is recommended, which, among other actions, increases flexibility and joint mobility, allowing
proper maintenance.

Keywords: cartilage, joints, collagen, mobility, maintenance

Conceptos generales
La articulación puede definirse como el órgano de unión entre dos o más huesos que posibilita su desplazamiento. Las articulaciones son estabilizadas por los ligamentos y movilizadas por los músculos. La anatomía de estas estructuras varía en función de su necesidad de movimiento y su estabilidad.1

De este modo, se agrupan de la siguiente forma:
• Articulaciones no sinoviales (no tienen revestimiento sinovial ni permiten grandes movimientos). Existen varios tipos:

• Sinartrosis, articulaciones que no permiten movimiento, son fijas. Hay dos tipos:
• Sindesmosis o articulaciones fibrosas: unen los huesos por medio de una banda de tejido
conjuntivo fibroso, sin presencia de cartílago hialino; la articulación tibioperonea distal es la única sindesmosis extracraneal.
• Sincondrosis o articulaciones cartilaginosas: los extremos óseos están revestidos de cartílago
hialino, pero no hay membrana sinovial. Ejemplos son la articulación manubrioesternal, costocondral y
articulaciones de la base del cráneo.
• Anfiartrosis, que carecen de cavidad articular y membrana sinovial. Los extremos óseos se hallan recubiertos por una placa de fibrocartílago, unidos entre sí por estructuras ligamentosas bien definidas. Como ejemplos pueden citarse la sínfisis púbica o el disco intervertebral.1

• Articulaciones sinoviales o diatrosis (fig. 1). Se componen de cavidades articulares revestidas de membrana sinovial que contienen los extremos óseos tapizados de cartílago hialino. Contienen líquido sinovial en su interior. Están recubiertas por una cápsula articular fibrosa que puede estar reforzada por ligamentos. Pueden tener estructuras intraarticulares como meniscos o ligamentos. Estas articulaciones permiten un amplio rango de movimiento, con una fricción muy baja.1

Figura 1. Articulación sinovial.

Las estructuras articulares están integradas por una cápsula y ligamentos, cuya composición es similar en ambos, es decir, tienen tejido conjuntivo fibroso escaso en fibroblastos; colágeno tipo I (90% del peso seco, del mismo tipo que en hueso y piel); elastina, que constituye el 1% del peso seco y facilita el retorno del ligamento a su longitud normal después de una elongación; glucosaminoglicanos (10% del peso seco); condroitín sulfato, ácido hialurónico y otros. El agua es el componente principal de los ligamentos y constituye entre el 60 y 80% de su peso.1

La cápsula articular es una membrana fibrosa que actúa como elemento de unión entre los extremos óseos; se inserta sobre hueso, pero puede hacerlo sobre ligamentos (p. ej., el ligamento transverso del acetábulo).1

Por su parte, los ligamentos tienen como función limitar la movilidad de la articulación, estabilizándola. Su composición es similar a la de los tendones, aunque con algunas diferencias; presentan una mayor proporción de proteoglicanos y agua, pero menos colágeno, y este está menos organizado desde el punto de vista espacial. Tienen una vascularización y celularidad escasa. Los fibroblastos de los ligamentos son más redondeados. Pueden ser intraarticulares (LCA y LCP en rodilla o el ligamento redondo de la cadera) o extraarticulares, que son independientes de la cápsula o forman un refuerzo de ésta.1

Cartílago articular
El cartílago articular es un tejido elástico carente de nervios, vasos sanguíneos y linfáticos, localizado en las diartrodias y varía de grosor según las diferentes especies, desde 0.1 mm en el ratón hasta varios milímetros en el hombre. El cartílago articular reduce la fricción, transfiere y distribuye las demandas en distintas posiciones articulares y ofrece una superficie articular lubricada, que permite que los huesos se deslicen y giren uno sobre otro sin desgastarse.2
Estas características permiten la amortiguación de cargas mecánicas (p. ej., comprensión y cizallamiento) y la disminución del coeficiente de fricción entre las superficies óseas, sin que ello produzca dolor.3

Este cartílago recubre los extremos epifisarios, facilitando el deslizamiento y amortiguando las presiones mecánicas. Hay tres tipos: el fibrocartílago, con predominio fibrilar (en meniscos, pubis, discos intervertebrales, rodete acetabular y glenoideo, y en las zonas de reparación del cartílago hialino); el cartílago elástico, que tiene mayor cantidad de fibras elásticas (en el pabellón auricular, epiglotis y laringe); y el cartílago hialino, que se localiza en superficies articulares en general (esqueleto fetal, árbol traqueobronquial, nariz y otros sitios). Este último es veinte veces más rígido que los anteriores.1

El cartílago articular está compuesto por una matriz y condrocitos. La matriz, un armazón de fibras colágenas en cuya red se encuentra la sustancia fundamental, contiene fibras colágenas de las que el colágeno representa el 50% del peso seco del cartílago articular. A su vez, el colágeno tipo II constituye el 90 a 95% del colágeno. El colágeno tipo II también se encuentra en el núcleo pulposo de los discos
intervertebrales, es más compacto y resistente a enzimas proteolíticas que el tipo I (que se localiza en otros tejidos como el hueso, tendones o meniscos). Se sintetiza en el retículo endoplásmico de los condrocitos (sólo durante el desarrollo) y aporta sobre todo resistencia para las fuerzas de tracción y cizallamiento.1

En la capa superficial del cartílago articular, las fibras de colágeno se disponen paralelas a la superficie articular para soportar las demandas de cizallamiento, mientras que las capas más profundas, con una red de fibras de colágeno que proveen resistencia a la compresión y contribuyen a la cohesión del tejido, atrapan a las grandes moléculas de proteoglicanos.2

Los condrocitos ocupan sólo el 1 a 10% del volumen tisular. Son el único tipo celular del cartílago hialino. Cabe señalar que en la edad adulta no pueden reproducirse por mitosis.1

El cartílago al paso de los años y en las lesiones
La composición y estructura del cartílago y del hueso cambian con la edad, alterando la función del tejido. El envejecimiento produce cambios bioquímicos y biomecánicos en el cartílago articular, que se caracterizan por una pérdida del tamaño de los agregados en los proteoglicanos y en su estabilidad, así como una pérdida del contenido de agua. También aumenta el número de los pequeños monómeros ricos en queratán sulfato. El colágeno disminuye con la edad y también la resistencia a la tensión de las capas superficiales y medias del cartílago de la cabeza femoral. Esto tiene consecuencias importantes, pues las personas activas y obesas o aquellas que engordan con la edad, si la actividad física permanece constante, presentan un cartílago cada vez menos resistente y un hueso subcondral cada vez más rígido debido a los continuos microtraumatismos que deben soportar, lo cual lleva a cambios degenerativos irreversibles.2

Las lesiones articulares no suelen producirse por mecanismos directos, sino por modificaciones en las magnitudes o direcciones de las demandas a un cartílago que al paso del tiempo puede estar en peores condiciones. El proceso reparativo del cartílago articular consiste en el reemplazo de la matriz extracelular y las células dañadas o perdidas por nuevo tejido. Los cambios histopatológicos del cartílago varían de acuerdo con el tipo de lesión. Si la lesión se relaciona con un mecanismo de contacto persistente en una zona articulada, se observará un reblandecimiento temprano de cartílago, fibrilación en el defecto articular y fisuras o grietas en la lesión hasta llegar a la exposición del hueso subcondral. Por el contrario, si el defecto es causado por una lesión penetrante, una lesión aguda por abrasión o un traumatismo directo, la reacción del cartílago será completamente diferente.2

En relación con la respuesta a la tensión, cuando el cartílago es sometido a una carga constante, la deformación se produce de manera lineal en tres estadios: en el inicial, la tensión causa realineación de las fibras colágenas en dirección de la carga aplicada; a continuación, el mantenimiento de la carga produce como respuesta un aumento en la rigidez del cartílago, que seguirá acorde a la exposición ante la tensión, llegando a la última etapa, en la que el tejido finalmente colapsa.3

Beneficios del colágeno tipo II no hidrolizado sobre la salud osteoarticular

Durante mucho tiempo, el colágeno fue considerado una proteína de bajo valor biológico, prescindible en nuestra dieta, debido a su bajo contenido en aminoácidos (AA) esenciales. El descubrimiento de los AA
esenciales condicionales, aquellos que no son esenciales para los tejidos en buenas condiciones pero que pasan a serlo para las células envejecidas o en fases de estrés celular (Dietary Reference Intakes), cambió totalmente la percepción que ahora se tiene de esta proteína, pues el colágeno contiene, además del 16% de AA esenciales, un 60% de AA esenciales condicionales, lo que hace que, en determinadas situaciones y grupos de riesgo, resulte imprescindible suplementar la dieta con esta proteína, en su forma asimilable.4

En la práctica, esto implica que una persona joven, con una dieta equilibrada, que no someta sus tejidos a un desgaste excesivo ni padezca una enfermedad que afecte al tejido colagenoso, no requiere tomar un suplemento de colágeno asimilable. Sin embargo, a partir de los 25 años, las células humanas empiezan a ver reducida, en forma gradual, su capacidad de sintetizar colágeno, de manera que cada año se pierde alrededor del 1.5% de colágeno tisular. Entre los 45 y 50 años, los efectos de la pérdida de colágeno tisular ya son visibles: molestias y dolor articular (artrosis), pérdida de masa ósea (osteoporosis), arrugas y envejecimiento dérmico, entre muchos otros.4

Esta pérdida también puede producirse en forma temprana en los tejidos articulares y musculotendinosos de los deportistas o personas que practican ejercicio físico regularmente, ya que someten estos tejidos a un desgaste excesivo y prematuro. También tienen este origen muchas de las gonartrosis características de las personas obesas, por la presión excesiva que el sobrepeso ejerce sobre las rodillas.4

En estos grupos de riesgo, el aporte por vía oral de los AA propios del colágeno facilita a las células generadoras de tejido colagenoso la labor de transformar AA procedentes de otras proteínas en los AA propios del colágeno, que estas células requieren para elaborar colágeno tisular. Este ahorro de tiempo y energía es el que permite que el llamado turnover se decante hacia la síntesis (elaboración) y no hacia
la resorción (destrucción) de tejido, lo que en la práctica se traduce en la regeneración de los tejidos colagenosos. Esta función también es importante para ayudar a reparar los tejidos colagenosos sometidos a lesiones o fracturas, o a tratamientos e intervenciones quirúrgicas, estéticas o de implantes.4

El colágeno tipo II no hidrolizado (fig. 2) incrementa la síntesis de macromoléculas en la matriz extracelular por los condrocitos. En una revisión de cuatro estudios abiertos y tres doble ciegos, se demostró que el colágeno hidrolizado, además de ser seguro, disminuye en forma considerable el dolor, el consumo de analgésicos y mejora la funcionalidad de pacientes con osteoartritis al tomarlo durante 12 semanas. Se ha administrado también como suplemento alimenticio durante 24 semanas en adultos jóvenes activos y demostró ser eficaz para la reducción de las molestias en las articulaciones. Estudios tanto clínicos como preclínicos sugieren que el colágeno tipo II no hidrolizado llega al cartílago articular, estimulando la producción de matriz extracelular a partir de los condrocitos.5

Figura 2. Interpretación artística de la estructura del colágeno no hidrolizado.

Otro estudio similar mostró que la administración de colágeno tipo II no hidrolizado mejoró la función articular en sujetos sanos sometidos a ejercicio físico intenso. La suplementación diaria de 40 mg del producto (que contenía 10 g de colágeno hidrolizado tipo II glucosilado sin desnaturalizar) mejoró la función articular y flexibilidad en este grupo de sujetos, lo que les permitió ejercer una mayor extensión de rodilla. Además, alivió el dolor articular provocado por ejercicios intensos y alargó los periodos libres de dolor durante el ejercicio. El trabajo confirmó que el producto es bien tolerado y seguro para el consumo humano, ya que no ocasionó ningún efecto adverso.6

Comentario
El colágeno tipo II no hidrolizado es el colágeno tipo II en su forma original, el cual contiene regiones moleculares llamadas epítopos. Los epítopos son capaces de unirse a las placas de Peyer del intestino, lo que provoca una respuesta inmunitaria que es capaz de reducir la inflamación.7

Diversos estudios clínicos han demostrado la eficacia de este ingrediente natural, así como su mecanismo de acción, superior a otros productos como la glucosamina y la condroitina. Se ha confirmado que el colágeno tipo II no hidrolizado reduce el dolor y la inflamación de las articulaciones; aumenta su flexibilidad y movilidad; detiene la destrucción de colágeno tipo II; frena la erosión del cartílago y los huesos; y ayuda a reparar y construir el cartílago. Todo ello permite señalar que es un compuesto muy útil
para el mantenimiento articular.7

Referencias

  1. García-Germán D, Delgado A, Calmet J. 2o. Programa de actualización en Cirugía Ortopédica y Traumatología. [Online]; 2010 [Disponible en: www.cursocot.es].
  2. Campos F. El cartílago articular: aspectos mecánicos y su repercusión en la reparación tisular. Rev Ortop Traumatol. 2002; 5:380-390.
  3. Rodríguez-Camacho D, Correa-Mesa J. Biomecánica del cartílago articular y sus respuestas ante la aplicación de las fuerzas. Med UIS. 2018; 31(3):47-56.
  4. Figueres T, Basés E. Revisión de los efectos beneficiosos de la ingesta de colágeno hidrolizado sobre la salud osteoarticular y el envejecimiento dérmico. Nutr Hosp. 2015; 32(Supl 1):62-66.
  5. Espinosa R, Arce C, Cajigas J, Esquivelja , Gutiérrez J, et al. Reunión multidisciplinaria de expertos en diagnóstico y tratamiento de pacientes con osteoartritis. Actualización basada en evidencias. Med Int Mex. 2013; 29(1):67-92.
  6. Abad Expósito C. Suplementos de colágeno y efecto en el tratamiento de lesiones articulares. [Tesis de licenciatura]. Alicante: Universitas Miguel Hernández, 2015, recuperado a partir de: https://hdl.handle.net/11000/1993.
  7. Dimefar. [Online].; 2021 [Disponible en: https://dimefar.com/es/blog/colageno-tipo-ii-no-hidrolizado-que-es-y-cuando-es-necesario-n60.

Buscar artículos