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Inmunodeficiencia y Oxidación

En este artículo se menciona la relación de la inmunodeficiencia secundaria con enfermedades crónicas comunes y se analizan los procesos oxidativos vinculados al origen de algunas de estas enfermedades degenerativas, así como la importancia de los antioxidantes exógenos para contrarrestar los efectos negativos de la oxidación y la producción de radicales libres, para lograr un envejecimiento exitoso.

Palabras clave: Inmunodeficiencia secundaria, estrés oxidativo, radicales libres, antioxidantes.

This article addresses the relationship between chronic disease and secondary immunodeficiency, and oxidative processes involved in the origin of these chronic degenerative diseases, as well as the relevance of exogenous antioxidants to compensate the damage caused by oxidative reactions and free radicals, and the achievement of a successful aging process.

Key words: Secondary immunodeficiency, oxidative stress, free radicals, antioxidants

Por: Dra. Antonieta Boy Ojeda y  Dra. Marlene Llópiz Avilés

INTRODUCCIÓN

El estrés oxidativo está estrechamente ligado a procesos in amatorios y degenerativos crónicos, así como al envejecimiento celular. A su vez, muchas enfermedades crónicas y de ciencias nutricionales se acompañan de un deterioro del sistema inmunitario.

En los últimos años, se ha prestado mayor atención a los procesos de oxidación y al sistema antioxidante que contrarresta los efectos nocivos de ésta, poniendo mayor énfasis en el aumento de la ingesta de alimentos y suplementos que contienen antioxidantes como una medida preventiva eficaz para lograr un envejecimiento exitoso y una mejor calidad de vida.

Inmunodeficiencia secundaria debida a enfermedades subyacentes y causas diversas

La función del sistema inmunitario puede alterarse por diversos problemas y situaciones que de manera primordial afectan la función de otros órganos y sistemas. La disfunción inmunológica secundaria ocasiona una mayor incidencia de infecciones y malignidad,

así como una mayor frecuencia de enfermedades autoinmunes. Los procesos patológicos que conducen a desequilibrios crónicos en hormonas, nutrientes y productos metabólicos de desechos tóxicos pueden tener impactos profundos en la función de uno o más de los componentes del sistema inmune. encuentran alteraciones inmunológicas significativos son: diabetes mellitus, uremia, diálisis, cirrosis y desnutrición.

Se estima que a nivel mundial, la desnutrición ocasiona un aumento de 10 a 30 veces en la mortalidad por neumonía y gastroenteritis, respectivamente.

Los trastornos con pérdida de proteínas, como el síndrome nefrótico, la diálisis peritoneal, enteropatías con pérdida proteica, la linfangiectasia intestinal; así como el trauma con lesión extensa de tejido y las quemaduras también producen hipogammaglobulinemia debido a la pérdida de proteínas a través de los riñones, sistema digestivo, sistema linfático o la piel.

Los agentes ambientales a cuya exposición pueden producir disfunción inmunológica incluyen la radiación ionizante, radiación ultravioleta y los químicos tóxicos; la transfusión sanguínea alogénica y la esplenectomía o el hipoesplenismo también alteran la función.

Se estima que a nivel mundial, la desnutrición ocasiona un aumento de 10 a 30 veces en la mortalidad por neumonía y gastroenteritis, respectivamente.

del sistema inmune. Algunos eventos en ciertas etapas de la vida o situaciones como el envejecimiento, el embarazo y el estrés extremo tienen efectos sobre el sistema inmune.

Los episodios de estrés intenso se han asociado con un aumento en las tasas de infecciones respiratorias, reactivación de infecciones por virus del herpes y mayor incidencia de cáncer.1

Las infecciones virales como el sarampión y herpes, y algunas infecciones bacterianas como las producidas por esta lococos y estreptococos se pueden asociar con inmunosupresión secundaria significativa, así como las infecciones por microbacterias e infestaciones por parásitos y malaria.

Por lo general, si se logra corregir la enfermedad o trastorno de fondo, el sistema inmunitario se recupera eventualmente.

OXIDACIÓN

En los últimos 30 años se ha dado un interés cada vez mayor por el estrés oxidativo, los radicales libres, las especies reactivas del oxígeno y los antioxidantes. La oxidación modifica las biomoléculas obstaculizando el funcionamiento celular adecuado.

Esto al final se traduce en envejecimiento y enfermedades degenerativas.

El daño o estrés oxidativo se ha definido como la exposición de la materia viva a diversas fuentes que producen una ruptura del equilibrio que debe existir entre las sustancias o factores prooxidantes y los mecanismos antioxidantes encargados de eliminar dichas especies químicas, ya sea por un déficit de estas defensas o por un incremento exagerado de la producción de especies reactivas del oxígeno. Se reconoce como mecanismo general de daño celular.2

Los radicales libres son todas aquellas especies químicas, con carga o sin ella, que en su estructura atómica presentan un electrón impar en el orbital externo que les da una configuración espacial generadora de gran inestabilidad, señalizado por el punto situado a la derecha del símbolo.

Son muy reactivos y tienen una vida media muy corta. Sin embargo, los radicales libres del oxígeno tienen una función benéfica en el cuerpo como la de participar en la fagocitosis, favorecer la síntesis de colágeno y la síntesis de prostaglandinas, activar enzimas de la membrana celular, disminuir la síntesis de catecolaminas por las glándulas suprarrenales, modificar la membrana biológica y favorecer la quimiotaxis.

Las principales especies reactivas del oxígeno o sustancias peroxidantes son: radical hidroxilo, peróxido de hidrógeno, anión superóxido, oxígeno simple, oxígeno nítrico, peróxido, semiquinona y ozono.1

Los radicales libres del oxígeno se clasifican de la siguiente manera:

Libres inorgánicos o primarios Libres orgánicos o secundarios

Intermediarios estables relacionados con los radicales libres del oxígeno

Los radicales libres se producen a nivel intracelular y extracelular. Los neutrófilos, monocitos, macrófagos, eosinófilos y células endoteliales son algunas células relaciona- das con la producción de radicales libres del oxígeno.

También se conocen las enzimas oxidantes involucradas, como la xantina oxidasa, ciclooxigenasa, indolamina dioxigenasa, triptófano dioxigenasa, mieloperoxidasa, galactosa oxidasa, lipooxigenasa, la monoamino oxidasa y la NADPH-oxidasa. Los radicales libres también se producen con la administración de paracetamol, tetracloruro de carbono y furosemida, y por supuesto la exposición al humo de cigarrillos, las radiaciones ionizantes, luz solar, choque térmico y las sustancias que oxidan el glutatión (GSH) actúan también como fuentes de radicales libres.

Otras circunstancias que favorecen la producción de radicales libres son: dieta hi- percalórica, dieta insuficiente en antioxidantes, procesos inflamatorios y traumatismos, eventos de isquemia y reperfusión, ejercicio extenuante.

Los radicales libres actúan modificando diferentes macromoléculas, tales como lípidos, incluyendo los ácidos grasos insaturados que componen las membranas celulares, las proteínas y el ADN, provocando fenómenos de mutaciones y carcinogénesis.

Existe un sistema de defensa antioxidante constituido por diversas sustancias presentes en los tejidos, que retrasan o previenen la oxidación de los sustratos susceptibles de oxidación.

Estas sustancias impiden que otras moléculas se unan al oxígeno, interactuando más rápido con los radicales libres que con las demás moléculas que se encuentran en el microambiente.

Actúan como eliminadoras para mantener el equilibrio a favor del antioxidante. Los antioxidantes exógenos se agotan de forma continua, ya que se oxidan al neutralizar a los radicales libres, por lo que su reposición debe ser continua a través de la alimentación rica en estos nutrientes.

Los principales antioxidantes exógenos son las vitaminas E y C, los betacarotenos, avo- noides y licopenos.

Los suplementos con antioxidantes pueden ser recomendables cuando el paciente presenta alguna circunstancia que favorece la oxidación, por ejemplo, si hay antecedentes familiares de aterosclerosis o tumores, tabaquismo e hipertensión arterial.

Pueden utilizarse como auxiliares en la prevención de dislipidemia, diabetes, obesidad, menopausia, enfermedades isquémicas, displasias y enfermedades neurodegenerativas, entre otras, en especial si se combinan con modificaciones en los hábitos personales como la práctica de ejercicio regular no extenuante, supresión del tabaquismo, evitar dietas hiperproteicas e hipercalóricas, aumentar significativamente la ingestión de vegetales, manejar adecuadamente o evitar el estrés. Todas estas medidas pueden contribuir a un envejecimiento exitoso y una mejor calidad de vida.

Referencias

1 Secondary immunode ciency due to underlying disease states, environmental exposures and miscellaneous causes. Francisco A. Bonilla, MD, PhD.

https://www.uptodate.com/contents/secondary- immunode ciency-due-to-underlying- disease-states- environmental-exposures-and-miscellaneous-causes/ print?source=search_result&search=inmunode2 Daño oxidativo, radicales libres y antioxidantes.

Cap. Justo R. Venereo Gutiérrez. Rev Cubana Med Milit 2002; 31(2):126-33

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