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Conjuntivitis alérgica

Introducción

La conjuntivitis alérgica es una enfermedad inflamatoria de la conjuntiva tanto tarsal como bulbar y con frecuencia es recurrente.

Es una reacción de hipersensibilidad tipo 1 mediada por IgE y activación de los mastocitos, estimulada por exposición directa a alérgenos en el ambiente. La reacción puede estar limitada al ojo o puede ser parte de una reacción alérgica generalizada con síntomas nasales y respiratorios. La causa más frecuente es una alergia al polen durante la temporada de fiebre del heno.

Este padecimiento representa una de las causas más comunes de consulta en la práctica clínica y se ha encontrado un incremento importante en su prevalencia gracias a los lentes de contacto y a la exposición crónica de humo de tabaco, contaminación y como asociación a desórdenes atópicos.

Se puede clasificar en:

  • Conjuntivitis alérgica estacional (SAC)
  • Conjuntivitis alérgica perenne (PAC)
  • Queratoconjuntivitis vernal (VKC)
  • Queratoconjuntivitis atópica (AKC)
  • Conjuntivitis papilar gigante (GPC)

Conjuntivitis alérgica aguda

La conjuntivitis alérgica se divide en alérgica estacional o conjuntivitis alérgica perenne. La alérgica estacional está dada por aereoalérgenos predominantemente en la primavera. La alérgica perenne es una variante de la estacional que llega a durar todo el año. Son las formas más frecuentes de conjuntivitis alérgica y se estima que afectan de un 15 a 20% de la población.

El alérgeno produce una repuesta inflamatoria mediada por IgE activando los mastocitos y generando liberación de histamina, triptasa, prostaglandinas y leucotrienos. Esta respuesta inmediata dura de 20 a 30 minutos. 

Signos y síntomas: por lo regular son bilaterales y se presentan en primavera y verano disminuyendo en los meses de invierno. Consisten en comezón, ardor, inyección conjuntival que va de leve a moderada y que puede progresar a quemosis, reacción papilar de la conjuntiva superior tarsal que suele ser plana y rosada con un vaso central. Se consideran normales cuando su diámetro no supera 0.3 mm (micropapilas), si son mayores a 0.3 mm se denominan macropapilas y las papilas gigantes presentan un diámetro mayor a 1 mm. Se puede observar descarga acuosa. El edema le confiere un aspecto vidrioso con consistencia gelatinosa.

 Diagnóstico: se puede encontrar infiltración de eosinófilos en una citología de la conjuntiva y elevación de IgE e histamina en la película lagrimal.

Queratoconjuntivitis atópica crónica

Es una enfermedad inflamatoria que puede conducir a síntomas incapacitantes tanto en conjuntiva como en córnea. Se puede presentar entre los adolescentes hasta la quinta década de la vida y predomina en los varones. La mayoría de estos pacientes también presentan eczema, asma o dermatitis atópica.

Signos y síntomas: comezón intensa bilateral, lagrimeo, ardor, fotofobia, visión borrosa y secreción mucosa. Eczema periorbital, edema de párpados, quemosis conjuntival y ojeras alérgicas. Hipertrofia papilar en la conjuntiva tarsal inferior es el signo más común, y papilas grandes en la conjuntiva tarsal superior también se pueden presentar. La hiperplasia limbal gelatinosa y nódulos pueden estar presentes con o sin los puntos de Horner-Trantas. En los casos más severos puede encontrarse conjuntivitis cicatrizal con fibrosis subepitelial, formación de simbléfaron y acortamiento del fórnix. 

 

Queratoconjuntivitis vernal

Es una inflamación bilateral de la conjuntiva que se presenta con más frecuencia en los niños y durante los meses de primavera y verano, y la inflamación entra en remisión en los meses de invierno. Se afecta el doble de los niños en comparación con las niñas y el pico de incidencia está en la edad de 11 a 13 años.

 Signos y síntomas: prurito intenso, fotofobia, ardor, lagrimeo, ptosis y descarga mucosa amarillenta.

Las tres formas de conjuntivitis vernal son palpebral, limbal y mixta. La forma palpebral se distingue por papilas gigantes en la conjuntiva tarsal superior con un mínimo involucro del párpado inferior. Después de la hipertrofia papilar, el tejido conectivo comienza a proliferar en papilas gigantes. Éstas generan presión aplanando la córnea produciendo un patrón. Pequeños vasos se pueden encontrar en el centro de las papilas lo cual ayuda a diferenciarlos con los folículos grandes en tracoma.

Histológicamente el tejido es infiltrado por linfocitos, células plasmáticas, macrófagos, basófilos y eosinófilos. Los puntos de Horner-Trantas, que son blancos, y nódulos gelatinosos compuestos de eosinófilos y tejido epitelial están localizados en el limbo y son característicos en la queratoconjuntivitis vernal. Estos pacientes también pueden tener niveles elevados de histamina con otras citoquinas y moléculas inmunológicas en la película lagrimal.

La córnea se puede ver involucrada en la mitad de los casos. Las manifestaciones que se pueden encontrar son queratitis puntiforme superficial y pannus superficial. Parches pequeños y grises del epitelio necrotizado pueden involucrar dos terceras partes superiores de la córnea en casos más severos. Las áreas afectadas se pueden encontrar al colocar fluoresceína. Una úlcera vernal se desarrolla ovalada, horizontal, superficial no vascularizada, y genera grandes molestias al paciente. Después de que la úlcera sanea se puede observar una opacidad corneal que persiste a nivel de la membrana de Bowman.  

Conjuntivitis papilar gigante

Enfermedad inflamatoria caracterizada por hipertrofia papilar de la conjuntiva tarsal superior. Es muy similar a la conjuntivitis vernal, excepto en el involucro corneal.

Se relaciona con el uso crónico de lentes de contacto, al retirar su uso las papilas se resuelven. El tejido conjuntival contiene mastocitos, basófilos o eosinófilos, pero no existe un incremento de IgE o histamina. El trauma mecánico y la irritación crónica determinan la liberación de mediadores TNF y CXCL8 de las células epiteliales lesionadas de la conjuntiva.

 Tratamiento

Éste dependerá de la severidad y cronicidad de la enfermedad en cada paciente. Para todos los casos, la aplicación de compresas frías y lubricante refrigerado, así como evitar los alérgenos pueden ayudar a aliviar los síntomas. Entre los tratamientos farmacológicos se incluyen los descongestionantes tópicos, antihistamínicos, estabilizadores de los mastocitos y agentes antiinflamatorios.

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