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Cólico del lactante

AUTOR: Dr. Alberto Armas Ruiz

Resumen

Los recién nacidos tienen la capacidad neurológica de percibir el dolor, a pesar de que hubieran nacido antes del término de la gestación, y en los lactantes es común la presencia del síndrome conocido como cólico del lactante, el cual se caracteriza por la presencia de episodios de llanto intenso y vigoroso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas, en un bebé sano y bien alimentado. La frecuencia de este trastorno varía entre el 10 y el 40%. Para su etiología se han postulado diversas teorías que tienen como base causas psicológicas, gastrointestinales, dietéticas y otras, pero es factible que sea un conjunto de estas las que sean las responsables del tema. Para su manejo se recomiendan medidas generales e incluso fármacos con reacciones adversas que hacen descontinuar su uso; una de las mejores opciones es la prescripción de probióticos, que modifican positivamente la microbiota intestinal y mejoran el cuadro clínico. Entre estos, destacan las cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium, que en algunos estudios clínicos han demostrado su eficacia y seguridad para el manejo de este trastorno.

Palabras clave: dolor, cólico del lactante, probióticos

Abstract

Newborns have the neurological capacity to perceive pain, even if they are born before their due date, and in infants the presence of the syndrome called infant colic is common. It is characterized by the presence of intense and vigorous crying episodes for at least 3 hours a day, 3 days a week for at least 3 weeks, in a healthy, well-nourished baby. The frequency of this disorder varies between 10 and 40%. Various theories have been postulated for its etiology based on psychological, gastrointestinal, dietary, and other causes, but it is possible that it is a combination of these that is responsible for the issue. For its management, general measures are recommended and even drugs with adverse reactions end up being discontinued; one of the best options is the prescription of probiotics, which positively modify the intestinal microbiota and improve the clinical picture. Among these, the strains of Lactobacillus and Bifidobacterium stand out, which in some clinical studies have shown their efficacy and safety for the management of this disorder.

Keywords: pain, infant colic, probiotics.

Introducción

El dolor se ha definido como una experiencia sensoperceptiva y emocional que coexiste con cierto daño tisular, real o probable. El dolor es siempre subjetivo y se aprende por experiencia. En los lactantes y en personas que no se pueden expresar oralmente, hay indicadores conductuales y fisiológicos que permiten reconocer cuando un niño pequeño sufre dolor; algunos de estos parámetros pueden permitir valorar su magnitud.1

Los recién nacidos tienen la capacidad neurológica de percibir el dolor, a pesar de que hubieran nacido antes del término de la gestación. Para esto, contribuyen los siguientes hechos:

  • Desde el primero o segundo trimestre de la gestación están presentes las estructuras periféricas y centrales necesarias para la nocicepción; por otro lado, la medición de la utilización de glucosa por el cerebro muestra tasas metabólicas altas en áreas sensoriales. Esto se infiere por estudios de electroencefalografía y por potenciales evocados corticales.
  • El eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenales está bien desarrollado en los recién nacidos, por lo que son capaces de liberar catecolaminas y cortisol ante estímulos dolorosos.
  • La transmisión del impulso doloroso en neonatos se lleva a cabo por medio de fibras C no mielinizadas; hay pues menor precisión en la transmisión dolorosa. No existen neurotransmisores descendentes inhibidores, por lo que los mecanismos de control son inmaduros. Por esto, los lactantes menores perciben el dolor de manera más intensa que los niños mayores y los adultos. Por otro lado, es conveniente recordar que en edades posteriores estas fibras se encuentran poco mielinizadas y son las que inervan los músculos lisos del tubo digestivo.1

El cólico del lactante (CL) es un síndrome que se caracteriza por la presencia de llanto excesivo y repentino, de predominio vespertino (aunque esto es variable), sin causa identificable, común entre las 2 semanas y los 4 meses de edad, que ocurre en un lactante por lo demás sano, independientemente del tipo de lactancia que lleve (alimentación al seno materno o fórmula). El criterio más comúnmente aplicado es el de Wessel, quien lo define como “episodios de llanto intenso y vigoroso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas, en un bebé sano y bien alimentado”.2 Esto puede acompañarse de flatulencia, inquietud, irritabilidad o signos de dolor y no tiene una causa identificable.3

Sin embargo, otros autores clasifican el CL con menos tiempo de llanto, ya que aseguran que es difícil que los padres y el pediatra resistan un llanto de estas características sin intervenir; incluso investigadores como Barr simplifican el concepto y lo definen “como un niño sano cuyo llanto es percibido como excesivo por sus padres” y aunque esto pueda ser muy subjetivo, puede ser válido si se conocen cuántas horas de llanto diarias son normales en un niño, lo cual se ha sugerido que va entre 1 hora y 6 minutos hasta 2 horas y 45 minutos.2

Debe señalarse que el cólico del lactante es una alteración benigna y autolimitada que tiende a desaparecer de manera espontánea alrededor de los 4 a 5 meses de edad. Por ello debe tenerse siempre presente la convicción de que el niño está sano, sin obviar la posible presencia de otras patologías.2

Frecuencia

La frecuencia de este trastorno varía entre el 10 y el 40% de los niños, dependiendo de los distintos criterios empleados para su diagnóstico.2 Afecta a niños de todos los estratos socioeconómicos, sin evidencia de historia familiar ni diferencia de prevalencia entre los géneros.3

Si bien se ha señalado además que la prevalencia del CL es muy variable, ello se debe a la falta de criterios diagnósticos utilizados, a las diferencias en el diseño de los estudios, a las poblaciones estudiadas y a la subjetividad de las familias en la observación del llanto prolongado (sólo el 35% de los lactantes clasificados con CL cumple con los criterios de Wessel). Tampoco parece existir una relación con la edad gestacional o raza.4

Se han descrito asociaciones entre el CL y la insatisfacción de la relación de los padres, percepción de los padres sobre el estrés, falta de confianza durante el embarazo e insatisfacción familiar. Existe una compleja interacción entre la presencia del cólico y la dinámica familiar, de modo que se ha encontrado que las familias con lactantes que sufren cólico presentan más problemas de estructura familiar, funcionamiento y estado afectivo, en comparación con aquellas que no lo tienen.4

Los niños con CL tienen una incidencia significativamente mayor de antecedentes familiares de enfermedades gastrointestinales y enfermedades atópicas. Algunos autores han señalado que los niños con antecedente de CL tienen con más frecuencia trastornos del comportamiento y del sueño en edades posteriores, así como episodios de dolor abdominal recurrente y problemas alérgicos, por lo que el cólico infantil intenso podría ser la primera expresión de algunos de los trastornos más comunes en la infancia.2

Etiología

Aunque no existe una etiología definida y única para el CL, se han postulado diversas teorías al respecto. El cuadro 1 presenta algunos de los factores involucrados.

Cuadro 1. Teorías involucradas en la etiología del cólico del lactante.5

En ninguno de estos casos hay evidencias importantes que puedan relacionar estas circunstancias con la aparición del cuadro clínico, pero cualquiera de ellas puede ser un factor más en la etiología de esta alteración.2

Tratamiento

Debido a las molestias que supone tanto para el niño como para su familia, se han realizado estudios sobre la eficacia de determinadas intervenciones; la mayoría de ellas ha resultado ser ineficaz o bien presenta efectos secundarios indeseables (p. ej., la administración de fármacos anticolinérgicos) que contraindican su uso. Por ello, desde el punto de vista práctico, el médico debe descartar otras causas de llanto excesivo antes de establecer el diagnóstico de CL. Una vez realizado, debe tranquilizar a los padres y aconsejar algunas de las medidas que han mostrado ser eficaces, como la reducción de la estimulación sobre el niño o el cambio del tipo de alimentación.6

Por ejemplo, algunas medidas que se han planteado para disminuir la acumulación de gas en el intestino del niño incluyen:

  • Evitar la succión del biberón vacío.
  • Evitar el uso de chupones.
  • No alimentar al bebé en posición de decúbito.
  • Dar pausas frecuentes al alimentarlo.
  • Permitir la posición erecta para expulsar gas.
  • Evitar que los padres fumen cerca del niño.
  • Tranquilizar a los padres mediante asesoría.1

Si bien la etiología del CL es multifactorial y por ende puede resultar difícil establecer una sola línea terapéutica, una de las mejores opciones es la administración de probióticos. En este sentido, la microbiota intestinal parece tener un papel importante en la etiopatogenia del cólico del lactante. La predominancia de proteobacterias en los bebés con cólico, independientemente de la forma de alimentación, podría explicar el aumento de los episodios de llanto y meteorismo. La disminución de estas bacterias, alcanzando una microbiota más estable y diversa, es el objetivo del tratamiento con probióticos en esta entidad.7

Varios estudios clínicos han demostrado que hay una microbiota intestinal diferente en los niños con cólicos respecto a los niños sin cólicos, de forma independiente a la alimentación. En el estudio de Weerth et al., se mostró cómo los niños sin cólicos tenían una microbiota más estable y diversa respecto a los lactantes que sí presentaban esta molestia. Además, estos últimos presentaban menores concentraciones de lactobacilos y bifidobacterias, así como cifras mayores de proteobacterias, como E.coli, Enterobacter, Pseudomonas y Yersinia. Este estudio además detectó cómo el llanto de los niños con cólicos está directamente relacionado con el número de proteobacterias de la microbiota intestinal.7

El estudio de Savino et al. encontró resultados parecidos, concluyendo que hay mayor cantidad de cepas de L. brevis y L. lactis en lactantes alimentados con lactancia materna con cólicos que probablemente explican el meteorismo y la distensión abdominal.7

Dentro de los probióticos, las cepas más utilizadas para el tratamiento del CL son las de Lactobacillus (fig. 1) y Bifidobacterium. Estas bacterias reducen la inflamación intestinal por medio de la modulación de los receptores Toll-like y las concentraciones proinflamatorias de las citocinas, la preservación de la barrera de la mucosa, la función del epitelio intestinal y la reducción de la translocación de la luz intestinal a los linfáticos mesentéricos. También ayudan al aumento de la producción de ácidos grasos de cadena corta que optimiza la sensibilidad visceral y la percepción del dolor. Estos probióticos compiten además con los patógenos cólicos en la adhesión epitelial y disminuyen la distención gástrica, cambiando la motilidad intestinal.5

Comentario

Las diferentes alternativas de tratamiento han demostrado utilidad según el factor desencadenante más factible relacionado con el cólico infantil. Por lo tanto, los resultados con estos tratamientos dependen de ello, lo cual se refleja en su variabilidad en los lactantes. El éxito del manejo de esta alteración está en encontrar cuál de ellas es la más adecuada para cada lactante, pero siempre se debe tener presente que el CL es una entidad benigna y autolimitada, independientemente del tratamiento utilizado.

Referencias

1.Sotelo Cruz N. Dolor cólico en el lactante. Rev Mex Pediatr. 2003;70(5):252-256.
2.Calvo Romero C. La prevención y el tratamiento del cólico del lactante. Bol Pediatr. 2010;50:197-202.
3.González S, Brochet C. Opciones de tratamiento del cólico del lactante. Pediatr. 2015;48(3):61-67.
4.Ortega Páez E, Barroso Espadero D. Cólico del lactante. Rev Pediatr Aten Primaria. 2013;22(Supl):81-87.
5.Aguirre I, Bulnes C, Orellana A, Suazo B, Mercado E, Murillo G, et al. Trastornos Funcionales Digestivos del lactante. Arch Med. 2020; 16(2).
6.Buñuel-Álvarez J, González-Rodríguez P, Orejón de Luna G. Tratamiento del cólico del lactante. An Pediatr Contin. 2006;4(1):50-54.
7.Pérez-Moreno J, Taboada L, Tolín M, Sánchez C, Álvarez-Calatayud G. Probioticoterapia en el cólico del lactante: caso clínico. Nutr Hosp. 2015;31(Supl 1):78-82.

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