Carga económica de la diabetes mellitus 2 en México

En el 2015, la Fundación Mexicana para la Salud publicó un informe sobre el impacto económico que representa la diabetes mellitus 2 (DM2) en nuestro país, en el cual señaló que esta alteración se ha convertido en un grave problema de salud, tanto por su alta prevalencia como por el alto grado de mortalidad y discapacidad que genera, incluyendo a grupos de población en edad productiva.

Por: Dr.  Marco Antonio Tovar

Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Medicina

 

Se estima, señalaron, que en el 2013 había 6.4 millones de mexicanos con diagnóstico médico de DM2, es decir, 9.2% de la población adulta (20 años y más). Sin embargo, esta cifra no incluía a quienes no habían sido diagnosticados o estaban en alto riesgo de desarrollar la enfermedad.

La DM2 es la segunda causa de muerte en nuestro país y se ubica entre las cinco principales causas de años de vida vividos con discapacidad. Puede presentarse antes de los 40 años y quienes la padecen pueden vivir con esta enfermedad muchos años. La muerte prematura representa el 72% de la carga de la enfermedad total por diabetes y afecta en mayor medida a la población entre 50 y 74 años de edad. Los años vividos con algún grado de discapacidad representan el 28% restante, pero afectan en mayor medida a las poblaciones de entre 40 y 64 años de edad. Sin embargo, es una enfermedad compleja de abordar no sólo por la falta de detección oportuna y las múltiples complicaciones que genera, sino porque atender sus causas y reducir sus factores de riesgo va más allá de los límites tradicionales del sistema de salud. Modificar los hábitos y las conductas de la población para evitar que la enfermedad se presente o se complique implica que la población adopte mayor responsabilidad en el autocuidado de su salud y en su papel como paciente, y ello requiere de acciones que no se limitan exclusivamente al campo de la atención médica.

La carga económica de una enfermedad crónica engloba los costos directos relacionados con el gasto en atención médica (incluyendo servicios médicos y medicamentos) y los costos indirectos de la enfermedad, es decir, aquellos relacionados con el efecto que tienen la mortalidad prematura y la discapacidad que presenta una persona para participar en el mercado laboral y su desempeño en el mismo. La carga económica incide en los resultados que tiene un país en términos de desarrollo económico y humano, así como en la capacidad de su fuerza de trabajo y en las condiciones de equidad y pobreza.

Para 2013, la carga económica de la diabetes se estimó en 362,859.82 millones de pesos, es decir 2.25% del PIB de ese mismo año. Este monto es mayor que el crecimiento real anual de la economía mexicana registrado por el INEGI al cierre del 2014 (2.1%), y no es una cifra menor si se le compara con el costo de otros problemas que también constituyen barreras para el desarrollo económico, como es la corrupción, cuyo costo se estima en 2 a 10% del PIB. Los costos directos de la DM2 en México se estimaron en 179,495.3 millones de pesos en el año 2013, lo que representó el 1.11% del producto interno bruto (PIB) de ese mismo año. El costo de la atención médica de las principales complicaciones de la DM2 representa el mayor porcentaje (87%) de los costos directos.

Los costos indirectos de la DM2 en México se estimaron en 183,364.49 millones de pesos, que representaron el 1.14% del PIB del 2013 (fig. 1). La pérdida económica por muerte prematura es la que tiene mayor peso en estos costos (72.5%); mientras que los costos relacionados con la pérdida de capacidad para desempeñar un trabajo o alguna actividad que genere ingresos de manera temporal (incapacidad laboral) o permanente (invalidez) o de desempeñarlo en un estado que no es de completa salud (presentismo) tienen el mismo peso. El costo de atender las complicaciones de la DM2 y la pérdida de ingresos por muerte prematura representaron el 80% de la carga total. Si estas condiciones de prevalencia y evolución de complicaciones se mantuvieron desde esa fecha, en su momento se calculó que estos costos podrían alcanzar hasta 2.62% del PIB en el 2018 (aún no se han determinado con exactitud, pero son muy factibles).

El impacto económico de la diabetes también es del interés de los empleadores. Los costos relacionados con ausentismo, incapacidad, invalidez y presentismo son significativos. Reducir la carga relacionada con estos costos incidiría de manera positiva en el desempeño laboral y la productividad y por ello reducir esta carga no es sólo responsabilidad del sistema de salud. A un costo de 1.14% del PIB de 2013, la pérdida de ingresos y el deterioro del desempeño laboral derivado de la diabetes adquiere la misma relevancia que otros temas centrales para promover un mejor desempeño económico, como son el empleo y la productividad, la educación y la seguridad nacional.

El documento señaló además que si la población expuesta a la diabetes continúa creciendo a un ritmo continuo, además de un aumento sostenido en el presupuesto dedicado a la salud, será necesario adaptar la forma en que se prestan los servicios y la organización del modelo de atención médica en lo general, a fin de atender adecuadamente a un número creciente de pacientes. Se debe promover entonces la concientización y educación de la población para motivarles a mantenerse bajo control, ya que mejorar el control de las concentraciones de HbA1c no sólo depende del uso adecuado de los medicamentos para diabetes, sino también de hábitos saludables que puedan ser transmisibles entre generaciones. Por el lado de las instituciones de salud, este indicador puede ser mejor aprovechado para que los profesionales de la salud efectúen una vigilancia periódica de sus pacientes, así como para redefinir criterios de gasto, contratación o asignación de presupuestos a los prestadores de servicios de salud (sean públicos o privados) con base en los resultados en salud.

*Barraza-Lloréns M, Guajardo-Barrón V, Picó J, García R, Hernández C, Mora F, Athié J, Crable E, Urtiz A (2015). Carga económica de la diabetes mellitus en México, 2013. México, D.F. Funsalud.

 

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